El viaje hasta ahora
The Journey So Far
Nuestra historia comenzó en 1945 en las estrechas callejuelas de Fort, Bombay, donde mi abuelo abrió un pequeño negocio de encuadernación. No solo trabajaba con papel. Trabajaba con un propósito. Cada lomo que cosía y cada hoja que prensaba transmitía una simple convicción: un producto bien hecho siempre encuentra su lugar. Esa convicción se convirtió en la base de nuestro legado familiar.
A medida que la ciudad cambió en la década de 1980, nosotros también. Las fábricas textiles dieron paso a los rascacielos, y Bombay comenzó a crecer con mayor rapidez. En lugar de resistirnos al cambio, lo abrazamos. Con la misma comprensión de los materiales, la estructura y la artesanía, el negocio pasó gradualmente del trabajo con papel a la elaboración de artículos de cuero. La gente seguía valorando los artículos personales, duraderos y hechos con esmero. Ampliamos nuestro taller, añadimos algunas máquinas e incorporamos nuevos artesanos, pero nuestro enfoque en el acabado manual y la calidad se mantuvo constante.
En 2018, me incorporé de lleno al negocio. El mundo se había digitalizado cada vez más y los artículos de cuero se producían en masa en fábricas distantes. Elegimos un camino diferente. Nos aferramos a lo que más importaba: los valores que mi abuelo transmitió a mi padre y ahora a mí. Lanzamos una página web para compartir nuestra historia y conectar con un público más amplio, mientras seguíamos creando a mano en nuestro taller de Bombay.
Hoy, ese taller sigue siendo el corazón de nuestra marca. El aroma a cuero aún impregna el aire. El sonido de las herramientas y el ritmo tranquilo de las manos expertas trabajando persisten. Muchos de nuestros artesanos nos acompañan desde la época de mi padre. Cada producto que elaboramos se elabora con esmero, se termina a mano y pasa por múltiples manos antes de salir de nuestra mesa.
Algunas cosas evolucionan naturalmente con el tiempo. Pero la esencia de lo que hacemos: herencia, habilidad y paciencia, permanece inalterada. Y creemos que siempre debería ser así.
Our story began in 1945 in the narrow bylanes of Fort, Mumbai, where my grandfather started a small bookbinding business. He didn’t just work with paper. He worked with purpose. Every spine he stitched and every sheet he pressed carried a simple belief: a well-made product will always find its place. That belief became the foundation of our family legacy.
As the city changed in the 1980s, so did we. The textile mills gave way to high-rises, and Mumbai began to move faster. Instead of resisting the shift, we embraced it. Using the same understanding of materials, structure, and hand craftsmanship, the business gradually transitioned from working with paper to crafting leather goods. People still valued items that were personal, enduring, and made with care. We expanded our workshop, added a few machines, and brought in new artisans, but our focus on hand-finishing and quality never changed.
In 2018, I stepped fully into the business. The world had become increasingly digital, and leather goods were being mass-produced in distant factories. We chose a different path. We held on to what mattered most: the values passed down from my grandfather to my father and now to me. We launched a website to share our story and connect with a wider audience, while continuing to create by hand in our Mumbai workshop.
Today, that workshop remains the heart of our brand. The scent of leather still fills the air. The sound of tools and the quiet rhythm of skilled hands at work continue. Many of our artisans have been with us since my father's time. Each product we make is carefully crafted, hand-finished, and passed through multiple hands before it leaves our table.
Some things naturally evolve over time. But the core of what we do heritage, skill, and patience - remains unchanged. And we believe it always should.