Arte significativo sobre la supervivencia, los cuerpos y el cuidado.
Meaningful art about survival, bodies, and care.
Lizzie creció entre el calor, los huracanes y el recuerdo de la Costa del Golfo, donde todo se pudre, se regenera y se niega a desaparecer. Su obra vive en esa tensión: decadencia y florecimiento, suavidad y desafío, la supervivencia como arte.
Con raíces en la antropología, el arte de estudio y la salud pública, Lizzie dedicó más de una década a la salud global y comunitaria antes de reivindicar el arte como práctica y protesta. Bad Bones Lab surgió de esa encrucijada, donde los datos se encuentran con la suciedad, la homosexualidad se encuentra con el cuidado y la belleza se deja ver con nitidez.
Esta tienda ofrece láminas y pegatinas inspiradas en la discapacidad, la perversión, la educación sexual, la ecología, la reducción de daños y el poder silencioso de elegir seguir adelante. Los huesos florecen. La resiliencia persiste. Los cuerpos se adaptan. Cada pieza está hecha con intención, accesibilidad y respeto por la complejidad, porque nada que valga la pena amar es simple.
Con sede en Washington, DC, Lizzie crea obras para personas que viven en las intersecciones: la tierna, la furiosa, la creativa.
Lizzie was raised by heat, hurricanes, and the long memory of the Gulf Coast, where things rot, regenerate, and refuse to disappear. Their work lives in that tension: decay and bloom, softness and defiance, survival as an art form.
With roots in anthropology, studio art, and public health, Lizzie spent over a decade working in global and community health before claiming art as both practice and protest. Bad Bones Lab grew from that crossroads, where data meets dirt, queerness meets care, and beauty is allowed to be sharp.
This shop holds prints and stickers shaped by disability, kink, sex education, ecology, harm reduction, and the quiet power of choosing to keep going. Bones flower. Resilience persists. Bodies adapt. Each piece is made with intention, accessibility in mind, and respect for complexity, because nothing worth loving is simple.
Based in Washington, DC, Lizzie creates work for people living at the intersections: the tender, the furious, the creative.