¡Diseñadora de automóviles se vuelca en su pasión!
Automotive Designer turns to her passion!
De pequeña, me encantaba jugar a las casitas con mi hermana, ¡y siempre era yo la que decoraba! Cosía cortinitas o cojines para que todo quedara bonito. Esa vena creativa, junto con mi fascinación por el funcionamiento de las cosas, me llevó a estudiar Diseño Automotriz, animada por mi padre, que veía tanto mi lado artístico como mi lado mecánico.
Durante mis años como diseñadora automotriz, siempre encontraba tiempo para coser: creaba cortinas y ropa de cama para mi casa. A mis amigos y familiares les encantaba lo que hacía y me animaban a emprender mi propio negocio, pero mi carrera como diseñadora me mantenía muy ocupada. Trabajé para Ford Motor Company en Michigan y en el extranjero, en Inglaterra y Alemania, donde más tarde formé una familia.
Tras el nacimiento de mi hija, dejé mi trabajo en la empresa para quedarme en casa con ella. Poco después, tuve mi primera clienta de cortinas y persianas: ¡la vecina de mi hermana, que tenía una casa grande con muchísimas ventanas! A partir de ahí, el boca a boca hizo que me contactaran y descubrí la gran alegría que me producía este trabajo.
Cuando a mi hija le diagnosticaron diabetes tipo 1, decidí seguir trabajando desde casa para poder cuidarla sin dejar de hacer lo que me apasiona. Con el tiempo, mi pasión por la costura y el diseño se convirtió en una profesión a tiempo completo que se adapta perfectamente a mi vida.
Hoy, mi hija triunfa en su carrera de ingeniería, y tengo la dicha de crear cortinas a medida para clientes de todo el país. Cada pieza está cuidadosamente diseñada, elaborada a mano y hecha con el mismo cariño con el que empezó todo. 💛
When I was little, I loved playing house with my sister — and I was always the one decorating! I’d sew tiny curtains or pillows to make everything look pretty. That creative streak, combined with a love of how things work, led me to study Automotive Design, encouraged by my father who saw both my artistic and mechanical sides.
During my years as an automotive designer, I always found time to sew — creating window treatments and bedding for my own home. Friends and family loved what I made and encouraged me to start a business, but my design career kept me busy. I worked with Ford Motor Company in Michigan and overseas in England and Germany, where I later started a family.
After my daughter was born, I stepped away from corporate life to stay home with her. My first window treatment client came soon after — my sister’s neighbor with a big house and lots of windows! From there, word of mouth spread, and I discovered how much joy I found in this work.
When my daughter was later diagnosed with Type 1 Diabetes, I chose to continue running my business from home so I could care for her while still doing what I love. Over time, my passion for sewing and design grew into a full-time career that perfectly fits my life.
Today, my daughter is thriving in her own engineering career, and I’m blessed to be creating custom window treatments for clients across the country. Every piece is thoughtfully designed, handcrafted, and made with the same love that started it all. 💛