Cómo comenzó mi aventura en el macramé
How my macrame journey began
Hola, soy Ariel, ¡y me encanta el macramé!
Mi aventura en el macramé comenzó cuando quise un par de colgadores para plantas para los ventanales de mi cocina. En lugar de comprarlos, decidí ponerme a prueba y hacerlos yo misma.
Mi primer colgador de plantas fue muy sencillo: solo cuatro trozos de yute atados con doce nudos básicos. Me asombró lo rápido que lo hice, y ese proyecto despertó en mí una nueva pasión. ¡Tenía muchísimas ganas de aprender más! Pasé horas investigando nuevos nudos y técnicas, y con cada proyecto mis habilidades mejoraban.
En poco tiempo, nuestra casa se llenó de macramé: colgadores de plantas en las ventanas, tapices en las paredes y piezas hechas a mano por doquier. Lo que empezó como un proyecto divertido pronto se convirtió en una verdadera pasión. Me encontraba pensando en mi próximo diseño durante todo el día e incluso me despertaba en mitad de la noche con nuevas ideas.
Una mañana, sucedió algo que jamás imaginé: ¡me desperté y me puse a hacer macramé antes incluso de prepararme el café! Fue entonces cuando supe que había encontrado el nombre perfecto para mi tienda: But First Macrame.
Una de las cosas que más me apasionan del macramé es que las posibilidades creativas son prácticamente infinitas. Con infinidad de patrones, nudos y diseños para explorar, cada pieza que creo es artesanal, única y elaborada con esmero. Espero que encuentres aquí algo que llene tu hogar de tanta alegría como la que me produce crearlo.
¡Gracias por visitar mi tienda y apoyar mi pequeño negocio!
Hi, I'm Ariel, and I LOVE macramé!
My macramé journey began when I wanted a pair of plant hangers for my kitchen bay windows. Instead of buying them, I decided to challenge myself and make one.
My very first plant hanger was simple—just four pieces of jute tied with twelve basic knots. I was amazed at how quickly it came together, and that one project sparked a new passion. I couldn't wait to learn more! I spent hours researching new knots and techniques, and with every project my skills grew.
Before long, our home was filled with macramé—plant hangers in the windows, tapestries on the walls, and handmade pieces everywhere I looked. What started as a fun project quickly became a true passion. I found myself thinking about my next design throughout the day and even waking up in the middle of the night with new ideas.
Then one morning, something happened that I never thought would: I woke up and headed straight to my macramé before even making my coffee! That's when I knew I had found the perfect name for my shop—But First Macrame.
One of the things I love most about macramé is that the creative possibilities are truly endless. With countless patterns, knots, and designs to explore, every piece I create is handmade, one of a kind, and crafted with care. I hope you'll find something here that brings as much joy to your home as creating it brings to mine.
Thank you for visiting my shop and supporting my small business!