Me enamoré de la fotografía de niño, durante una excursión escolar a Ellis Island, paseando con una cámara Kodak que permitía cambiar de formato. Aquella experiencia despertó mi curiosidad, no solo sobre cómo tomar fotos, sino también sobre por qué elegimos ciertas perspectivas y cómo las pequeñas decisiones dan forma a lo que vemos.
En el instituto, un fotógrafo me dio un consejo que se me quedó grabado: mira siempre hacia atrás. Es fácil centrarse en la toma obvia, pero algunas de las imágenes más impactantes surgen de darse la vuelta y fijarse en lo que otros podrían pasar por alto.
Veinticinco años después, esa idea sigue guiando mi enfoque. Me atraen los paisajes amplios y abiertos donde la composición, la luz y la perspectiva se combinan armoniosamente, y donde el encuadre cobra tanta importancia como el sujeto mismo. Abordo cada escena con especial atención a la observación, y a menudo encuentro imágenes más impactantes al cambiar mi punto de vista y replantear la perspectiva.
Para mí, la fotografía se reduce a unas pocas ideas fundamentales: capturar un momento en el tiempo, evocar emociones y experimentar lugares desconocidos, o ver los familiares desde una perspectiva nueva. Quiero que mis fotografías transmitan calma, familiaridad y un toque de sorpresa; imágenes que inviten a detenerse, a observar con atención y a explorar.
I fell in love with photography as a kid on a school trip to Ellis Island, walking around with a Kodak camera that could switch formats. That experience sparked my curiosity—not just about taking photos, but about why we choose certain perspectives and how small decisions shape what we see.
In high school, a photographer gave me a piece of advice that’s stuck with me ever since: always look behind you. It’s easy to focus on the obvious shot, but some of the most compelling images come from turning around and noticing what others might miss.
Twenty-five years later, that idea still guides my approach. I’m drawn to wide, open landscapes where composition, light, and perspective work together—and where framing becomes just as important as the subject itself. I approach each scene with an emphasis on observation, often finding stronger images by shifting my vantage point and reworking the point of view.
For me, photography comes down to a few core ideas: capturing a moment in time, evoking emotion, and experiencing places we’ve never been—or seeing familiar ones in a new way. I want my photographs to feel calm, familiar, and just a little unexpected—images that invite you to slow down, take a second look, and go explore.