Me dijeron que me quedaban tres meses de vida...
They told me I had three months to live...
Hace más de una década, me dieron un diagnóstico devastador (leucemia SMD) y me dijeron: "¡Tienes tres meses de vida!".
Pero gracias a la gracia de Dios, al amor inquebrantable de mi esposa y mi familia, y a la generosidad de un donante de médula ósea de Alemania que me salvó la vida, tengo la increíble suerte de poder decir: ahora estoy 100 % libre de cáncer.
Este viaje lo cambió todo. Me enseñó sobre la fe, la resiliencia, el humor ante el dolor y el poder de la comunidad. Descubrí que incluso en los momentos más oscuros de la vida, la esperanza aún puede brillar.
Por eso creé Kraven Graphics, una marca que nació de la supervivencia.
A través de diseños audaces, ingeniosos y emocionalmente honestos, mi objetivo es inspirar a quienes enfrentan enfermedades crónicas, cáncer, problemas de salud mental y procesos de sanación de todo tipo. Es más que mercancía: es medicina con un mensaje.
Si tú o un ser querido está enfrentando una batalla, debes saber esto: no estás solo. Y no tienes que ocultar tus cicatrices; cuentan historias más valiosas que el silencio.
Over a decade ago, i was given a devastating diagnosis - Leukemia MDS - and told, "You have three months to live!"
But through the grace of God, the unwavering love of my wife and family, and the life-saving generosity of a bone marrow donor from Germany, I’m incredibly blessed to say: I am now 100% cancer-free.
This journey changed everything. It taught me about faith, resilience, humor in the face of pain, and the power of community. I discovered that even in life’s darkest valleys, hope can still shine bright.
That’s why I created Kraven Graphics—a brand born from survival.
Through bold, witty, and emotionally honest designs, my goal is to uplift others navigating chronic illness, cancer, mental health struggles, and healing journeys of all kinds. It’s more than merch—it’s medicine with a message.
If you or someone you love is facing a battle, know this: you are not alone. And you don’t have to hide your scars—they tell better stories than silence ever could.