Todo empezó con garabatos en las hojas de trabajo de mi marido.
Al principio, solo era yo molestando de una manera creativa. Pequeños dibujos en los márgenes, chistes sutiles que se colaban en páginas serias… completamente innecesario, pero muy entretenido (al menos para mí).
Nos reímos mucho de eso.
Pero luego no paró.
Los garabatos empezaron a aparecer por todas partes: en apuntes, en papeles sueltos, en momentos cotidianos. Se convirtieron en nuestro propio lenguaje, lleno de bromas internas, sarcasmo sutil y esos momentos de pareja tan particulares que nadie más entiende.
En algún punto entre “esto es ridículo” y “vale, esto es realmente bonito”,
En silencio, se convirtió en algo más.
Nació una marca pequeña y divertida, que captura el caos, la dulzura y la realidad maravillosamente disparatada de estar enamorado.
Porque a veces, el amor no se manifiesta con grandes gestos.
A veces, simplemente se trata de copiar los documentos de otra persona…
y de alguna manera convirtiéndolo en todo un mundo.
It all started as doodling on my husband’s worksheets
At first, it was just me being annoying in a creative way. Little drawings in the margins, tiny jokes sneaking into serious pages… completely unnecessary, highly entertaining (at least for me).
We laughed about it. A lot.
But then it didn’t stop.
The doodles started showing up everywhere — on notes, on random papers, in between real life. They turned into our own little language, full of inside jokes, soft sarcasm, and those oddly specific couple moments no one else quite understands.
Somewhere between “this is ridiculous” and “okay, this is actually cute,”
it quietly became something more.
A funny little brand was born — one that captures the chaos, the sweetness, and the beautifully silly reality of being in love.
Because sometimes, love isn’t grand gestures.
Sometimes, it’s just drawing on someone’s paperwork…
and somehow turning it into a whole world.