Todo comenzó con una sola frase:
¡A la mierda con esto! Estoy coloreando.
Como padres que tienen hijos en la adolescencia y se dedican a la creatividad a tiempo completo, sabía lo que se sentía estar en una espiral durante la semana de exámenes finales: privado de sueño, agotado emocionalmente y riéndome de memes como mecanismo de afrontamiento.
Colorear se convirtió en una rebelión silenciosa: una manera de escapar, de respirar, de hacer espacio para la alegría.
Así que decidí combinar dos cosas que me encantan: el arte atrevido y las palabras atrevidas.
Inklore Lab nació para brindarles a los demás esa misma alegría caótica: un lugar donde está totalmente bien colorear con furia, insultar la vida y convertirla en arte.
It all started with a single phrase:
“F*ck this. I’m coloring.”
As a as parents who have children in their teenage years and full-time creative, I knew what it felt like to spiral during finals week — sleep-deprived, emotionally fried, and laughing at memes as a coping mechanism.
Coloring became a quiet rebellion: a way to escape, to breathe, to make space for joy.
So I decided to combine two things I love: bold art and bold words.
Inklore Lab was born to give others that same chaotic joy — a place where it's totally okay to rage-color, swear at life, and turn it into art.