Empecé mi tienda de fundas para móviles con solo una idea y mucha paciencia. Por aquel entonces, no tenía un equipo sofisticado ni una hoja de ruta clara; solo la convicción de que podía crear algo propio. Cada pequeño gasto contaba, así que fui ahorrando poco a poco, dejando de lado cosas que quería para poder comprar lo que necesitaba.
El primer gran logro fue comprar mi computadora. No era solo un dispositivo: era mi puerta de entrada al aprendizaje, al diseño y al trabajo. Una vez que la tuve, pasé incontables horas aprendiendo, experimentando con diseños y entendiendo cómo funcionan las tiendas en línea. Algunos días eran lentos y algunos errores me costaban caro, pero cada uno me enseñó algo valioso.
I started my phone case shop with nothing but an idea and a lot of patience. Back then, I didn’t have fancy equipment, or a clear roadmap—just the belief that I could build something of my own. Every small expense mattered, so I saved up bit by bit, skipping things I wanted so I could afford what I needed.
The first big milestone was buying my computer. It wasn’t just a piece of hardware—it was my gateway to learning, designing, and working. Once I had it, I spent countless hours teaching myself, experimenting with designs, and understanding how online shops work. Some days were slow, and some mistakes were expensive, but each one taught me something valuable.