Mi afición por la creación de tarjetas comenzó entre las idas y venidas al colegio y las siestas. Como madre de dos hijos, pasaba demasiado tiempo en los pasillos del supermercado, mirando filas de tarjetas genéricas que no me convencían; les faltaba ese toque personal y esa conexión genuina. Siempre he creído en la magia de apoyar a los pequeños negocios, así que decidí crear el mío propio. Empecé a crear las tarjetas que no encontraba: diseños tan únicos, coloridos y emotivos como las personas a las que se las regalamos.
My journey into card-making began between school runs and nap times. As a parent of two, I spent way too much time standing in supermarket aisles, staring at rows of generic cards that just didn't feel 'right'—they lacked that personal spark and genuine connection. I’ve always believed in the magic of supporting small businesses, so I decided to become one. I started creating the cards I couldn't find: designs that are as unique, colourful, and heartfelt as the people we give them to.